jueves, 10 de julio de 2008

LAS BALANZAS FISCALES (Adelanto)

lA vANG 10-07-08
El déficit fiscal de Catalunya alcanza los 16.735 millones
Castells esgrime las nuevas balanzas y dice que el déficit es excesivo
IÑAKI ELLAKURÍA - Barcelona
el 2005, por cada 100 euros que Catalunya aportó al Estado recibió 64,5 El déficit fiscal de Catalunya con la Administración Central para el 2005 es de 16.735 millones de euros, lo que representa el 9,8% del PIB catalán. En Mientras que la media del déficit entre el periodo 2002 -2 0 0 5 llega a los 13,832 millones de euros, un 9% del PIB. Lo que supone, a la práctica, que de cada 100 euros aportados por Catalunya no retornan 32 euros. Si esto se traslada a las personas, según el método del flujo monetario, el déficit de cada catalán en el 2005 fue de 2.392 euros, y que, por ejemplo, el déficit fiscal de una familia formada por cuatro personas estaría rozando los 10.000 euros. Estos son los datos que se extraen de las balanzas fiscales elaboradas, a petición del conseller de Economia, Antoni Castells, por un comité de 13 expertos y que ayer fueron hechas públicas. Sin embargo, aunque la intención de la Generalitat era contar desde un principio con los datos del 2006, estos no fueron entregados por la Administración Central, sin dar explicación, a pesar que las numerosas reclamaciones catalanas. Según fuentes del grupo de expertos catalanes que han elaborado las balanzas, tras la negativa del Gobierno se esconde que el 2006 Catalunya tuvo un déficit histórico ya que, por la situación económica, hubo un 15% más de IVA y un 30% más en el impuesto de sociedades. Las últimas balanzas elaboradas por la Generalitat son las del periodo 1986-2001 y situaron el déficit en una media anual del 7,6% del PIB catalán, y que en el 2001, se situó en los 11.307 millones de euros. Aunque estos datos no se pueden comparar con los actuales ya que en esta ocasión se han utilizado métodos de cálculos diferentes. El grupo de expertos catalanes ha elaborado ahora las balanzas con las dos metodologías de estudios existentes. La del flujo monetario, que es la utilizada por la mayoría de países europeos y la que el Govern prefiere, atribuye el gasto público y su impacto a la región en la que efectivamente se desarrolla su actividad. las nuev as cifras sitúan el déficit catalán del periodo 2002-2005 en 13.832 millones de euros, que equivale al 9% del PIB, y que significa que, del total de los ingresos que aportaron los catalanes a la Administración Central el 32,8% no regresaron a Catalunya. Otro dato, el déficit por persona es de 2.392 euros. El grupo de 13 expertos, dirigido por Núria Bosch, también ha utilizado el método del flujo del beneficio, que asigna el gasto a la región donde reside el beneficiario, con independencia de donde se realice de forma efectiva. Según este cálculo, que mide el impacto del sector público en el bienestar de los ciudadanos, el déficit fiscal de Catalunya en el 2005 alcanzaría los 12.629 millones de euros, y en el periodo 2002-2005 sería de 10.206 millones de euros de media. Con este método se extrae que el déficit por catalán es de 1.804 euros. El conseller de Economia, Antoni Castells, dijo que con las nuevas balanzas sobre la mesa es "evidente que el déficit es excesivo" pero negó que deban servir como arma para condicionar y presionar en las negociaciones sobre el nuevo modelo de financiación catalana. "Es bueno que se conozcan. Serán a partir de ahora los datos de referencia para el Govern, y servirán para que haya transparencia democrática, y para que se rompa el mito de que Catalana no es solidaria", aseveró el conseller. Castells admitió su preocupación porque el tiempo para llegar a un acuerdo en financiación se acaba, la fecha límite es la del 9 de agosto, y todavía hoy las posturas son lejanas. Llegó a calificar la situación como "compleja". Y no quiso avanzar cuando convocarán la comisión mixta de negociación con el Estado. Los resultados presentados ayer serán enviados por Economia al presidente de la Generalitat, los consellers, al ministro de Economía, Pedro Solbes, al resto de partidos catalanes y a las diferentes Comunidades Autónomas.
El mito de la confianza
Fernando Ónega
Los dos líderes deben incorporar la economía a su próximo encuentro; eso sí que sería patriotismo El presidente Rodríguez Zapatero se ha propuesto una noble tarea: transmitir confianza a la sociedad. Con ese fin habla, maneja datos, aduce el argumento de la inversión extranjera y acude a programas de televisión. ¿Lo está consiguiendo? En la última entrevista en Antena 3 quizá le sobró populismo, intención electoral y vocación de constituirse en líder de los menos favorecidos. Es lo que le aconsejan sus asesores: si la crisis arrecia, que por lo menos no pierda la base social que le mantiene en el poder. De ahí que sus palabras rebosen paternalismo, protección del Estado benefactor y eco de su promesa más famosa: "no os fallaré". Lo que ocurre es que las circunstancias no juegan a favor. El mismo día que el presidente hablaba, se difundía que el precio de la vivienda puede caer un 30 por ciento. ¿Qué ciudadano se anima a comprar ahora, si le están anunciando el maná de la ganga? Todos los compradores se ponen en actitud de espera. Un año, dos años, lo que haga falta. Lo más rentable es esperar. Es la nueva especulación: la de esperar la caída de precios. Después tenemos la voluntad de la oposición. Nadie duda del patriotismo de Rajoy; pero la tentación es inevitable: ¿sobre qué bases puede crecer un aspirante a gobernar? Hoy, sobre la quiebra de la economía. Las últimas encuestas lo confirman: si vuelve el empate técnico entre PP y PSOE, es por la crisis, no por el nuevo giro al centro de los conservadores, que todavía no se ha podido medir. El PP sólo tiene que hacer una cosa, aunque resulte impúdica: recrearse en la dificultad. Y algo de eso está ocurriendo. Cuando Cristóbal Montoro habla de crisis perfecta, lo hace en un tono que parece que la celebra. Y cuando se acusa al gobierno de pasividad, incompetencia o ineficacia, quizá se diga la verdad; pero se transmite a la sociedad un mensaje negativo: con este gobierno no hay salida, pero este gobierno tiene cuatro años por delante. La dialéctica política dibuja así un escenario donde el gobierno acentúa su populismo para no perder clientela, la oposición acentúa los factores negativos para ganarla, y el país en su conjunto paga las consecuencias. ¿Cómo se sale de ese círculo pernicioso? La solución no es pedir responsabilidad a la oposición ni acusarla de regodearse en la crisis. Si critica, está en su derecho. La solución está en entenderse. ¿Cómo? Hablando. Ignoro si habría que llegar a la reedición de los pactos de la Moncloa, como sugirió Duran Lleida. Pero si el diagnóstico económico es de emergencia, merece soluciones de emergencia. Si la palabra pacto se maneja para el voto del inmigrante, ¿por qué no pactar algo tan grave como la perspectiva de salida de una crisis económica? Los dos grandes líderes deben incorporar la economía a su próximo encuentro. Eso sí que sería patriotismo. Y sería no condenar al país a ser confiado si vota a Zapatero, y desconfiado si vota a Rajoy.
Las autonomías se alían para presionar a Zapatero
CRISTINA SEN - Madrid Hubo buenas palabras, pero la reunión y la foto que se pudo ver ayer en Zaragoza, y que tendrá una continuidad periódica, indica que algo puede empezar a cambiar en el mapa autonómico español. Los consejeros de gobernación de las seis comunidades que la pasada legislatura aprobaron sus nuevos estatutos se dieron cita ayer en Aragón para analizar los ritmos y las dificultades que están teniendo en el desarrollo de sus textos -dificultades también a la hora de negociar con el Ejecutivo-, para unir fuerzas en los planteamientos que se tengan que realizar ante el Gobierno y para compartir experiencias. En este primer encuentro se decidió la creación de un secretariado permanente, un grupo de trabajo, que vaya analizando los problemas que hay sobre la mesa y la celebración de cumbres periódicas -la próxima será en Sevilla en octubre-. Por parte catalana, el conseller Joan Saura, y en representación de Aragón, José Ángel Biel, cuyos gobiernos han aplazado las próximas reuniones bilaterales con el Ejecutivo por la lentitud en los acuerdos, indicaron que el Ejecutivo debe de tener claro que las autonomías también son Estado. Y Saura destacó que desde hace unos meses se detecta pasividad a la hora de abordar los temas estatutarios. La reunión es también relevante porque establece por primera vez una voluntad de colaboración horizontal entre autonomías, al margen del Gobierno, para establecer convenios de colaboración en diversas materias.

¿BOICOT A TELECINCO?

La Vang.10-07-08
Màrius Serra
Si de veras quieren descabalgar a Telecinco de su liderato en Catalunya, deberían contactar con Boadella El mundialmente famoso Manifiesto por la lengua común contiene contradicciones tan flagrantes que causan sonrojo. Empieza afirmando: "Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas (...) sólo una de ellas es común a todos (...) por tanto sólo una de ellas - el castellano- goza del deber constitucional de ser conocida". Y, acto seguido, afirma: "Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas". Si las lenguas no tienen derechos, ¿por qué el castellano "goza del deber constitucional de ser conocido"? Si los territorios no tienen derechos lingüísticos, ¿por qué un funcionario que ejerza sus funciones dentro de los límites territoriales del Estado denominado España tiene el deber constitucional de conocer el castellano? Los ilustres redactores del manifiesto no persiguen la igualdad sino la uniformidad (de su uniforme). Como en todos los manifiestos, ha habido adhesiones (voluntarias y no) y retiradas (discretas y no). Está muy bien que, tras un impecable artículo en El País del no firmante Ramoneda, el firmante Gamoneda publique otro para explicar que se echa atrás. El debate intelectual se basa en mil matices. Pero lo que llega masivamente a la gente son las adhesiones colectivas: el partido de Rosa Díez, el PP de Rajoy o Telecinco. Lo de un canal privado adhiriéndose a un manifiesto es novedoso y abunda más en la contradicción territorial, porque la licencia que le permite emitir le marca un territorio bien delimitado. Tal como puede leerse en su web, Telecinco no se limita a adherirse al manifiesto, sino que "la cadena pone a disposición de la iniciativa el canal de televisión". ¡Cuánta caballerosidad e hidalguía! Tal vez por eso en la blogosfera catalana se debate acaloradamente sobre la mejor manera de promover un boicot a Telecinco, líder de audiencia en Catalunya. Los más lanzados mientan las leyendas urbanas sobre la pérdida de ventas de marcas como Parmalat o Zanussi, que en su día patrocinaron (y dejaron de patrocinar) al Real Madrid. Pero el sector realista (no el merengue, sino el informado), exhibe su escepticismo sobre la viabilidad de boicotear un canal de tele. ¿Quién va a dejar de ver los programas que le gustan? Los más militantes proponen desintonizar Telecinco en sus receptores para no dar con él ni zapeando. O localizar a los poseedores de audímetros e incentivarlos, sin darse cuenta de que eso sería el verdadero Eldorado de nuestros días. ¿Quién no pagaría por esa lista? ¡Santa inocencia! Si de veras quieren descabalgar a Telecinco de su liderato de audiencia en Catalunya, deberían contactar con Albert Boadella. Sabida es la enorme capacidad del director teatral para ser boicoteado en territorio catalán por razones extraartísticas. Si a ese don natural le sumamos la gentil oferta de Telecinco de poner "a su disposición el canal", todo cuadra. Que le tomen la palabra. En vez de volver a fichar a Sardà, que le den un show diario a Boadella y no hará falta convocar ningún boicot. Telecinco perderá audiencia en Catalunya. Eso sí, la medida debería ir acompañada de otras. Me imagino a Fernando Savater haciendo de Grissom en la nueva versión española de CSI que prepara la cadena. Rosa Díez podría salir en Yo soy Bea y Félix de Azúa clavaría a ese personaje delicioso de Camera Café llamado Bernardo. En cuanto a Operación Triunfo,no sé, tal vez un par de premios Planeta como Vargas Llosa y Álvaro Pombo darían la talla para suplir a Risto Mejide. ¿No quieren poner su canal a disposición? Pues venga, con un par.
MariusSerra@verbalia.com
Postizos valencianos (cont.)
VIENE DE LA PÁGINA ANTERIOR
FERNANDO DE FRANCISCO - Valencia ra tomado la molestia de entrar y preguntar, se le habría indicado que se venden postizos para valenciana,es decir, para fallera, ya que cuando cualquier mujer, sea catalana, madrileña o de cualquier parte del mundo se viste de fallera, se dice que va vestida de valenciana. Quería hacer esta aclaración porque la Comunidad Valenciana es una comunidad de acogida y no de exclusión y porque muchas veces lo que nos separa no son las diferencias con el otro, sino la ignorancia respecto al otro y dar por supuesto cosas que una vez aclaradas resultan de lo más inocente, y que sin esta aclaración dan pie a pensar, como en este caso, en la xenofobia del vecino. Un abrazo a toda Catalunya.
Injustícia amb el Sovi
MONTSERRAT MONTANER - Terrassa La majoria dels pensionistes van rebre amb la paga extra de juny la meitat dels 400 euros promesos en el seu dia pel candidat Zapatero. Malauradament, en aquesta qüestió hi ha una important anomalia, resulta que les persones amb pensions més baixes, com per exemple el Sovi (356,20 euros al mes) no s´han beneficiat per res d´aquesta millora. Com es pot entendre una anomalia així avui dia? A més a més de cobrar una pensió mínima, ara resulta que quan hi ha una petita millora les persones que cobrem pensions tan petites com el Sovi, no hi tenim dret. És una gran injustícia. Parlar de drets socials és una cosa fàcil, però aplicar-los de veritat és tota una altra història.
Fer visible el sincrotró
IGNASI PUIG I VENTALLÓ - Regidor de l´Ajuntament Terrassa Entre Cerdanyola i Sant Cugat, a peu de carretera, s´està fent la inversió científica més important de la història de Catalunya, el laboratori de llum de sincrotró. És una veritable llàstima que una inversió i una obra de tanta envergadura a penes estigui indicada i quasi no sigui visible per la gent que passa pel costat. Hom troba a faltar un bon rètol d´anunci i una perspectiva de l´obra. Per major desgràcia, arran de carretera hi ha un edifici, sembla que és un magatzem, que encara perjudica més la poca visibilitat de l´obra. A vegades es fa massa propaganda de coses petites i en canvi es tenen mig amagades grans infrastructures científiques, com és aquest cas del sincrotó. M´agradaria que els responsables de l´obra s´esforcessin una mica per donar-lo a conèixer a la ciutadania, que al final és qui ho paga tot.
Corbata a l´estiu
ANDREU ASPA - Subscriptor Barcelona Portar corbata a l´estiu no necessàriament fa passar calor. Com a director general d´una petita i mitjana empresa familiar amb més de 68 anys de trajectòria empresarial fent corbates, li puc dir que quan visito els nostres clients que viuen a Singapur - allà de passar calor, en saben una pila, i no només per l´estiu-, els homes van a treballar amb camisa i corbata, però sense la jaqueta. Si s´accepta el consell que donen les persones que tenen experiència, és clar que hi ha vida a l´estiu portant corbata!

LOS NUEVOS LEONES DE ESPAÑA

Pilar Rahola en La Vang del 9-07-08

Podríamos considerarlo un comodín. Al fin y al cabo, lo catalán siempre ha sido utilizado, a derecha e izquierda, para hacer política. Y no me ahorro la autocrítica: se ha utilizado a ambos lados del puente aéreo, tanto para vertebrar el discurso más rancio del españolismo, como para manejar discursos esenciales de autoconsumo que vendían bien en el mercado de los cortoplacismos. Lejos de tener la inteligencia de convertir Catalunya en el campo de juego, hemos preferido convertir el país en la pelota que nos tirábamos a la cabeza, y así, de gol en gol, nos hemos marcado todos los goles en propia puerta. Además, no seamos ingenuos. No sólo se ha tratado de ideología. Muy a menudo se ha tratado de coartada para distraer situaciones críticas o directamente líos de partido. Pero si Catalunya ha sido usada en Catalunya, para vender pescado en la pelea política, en las Españas, el uso permanente de "lo catalán" ha sido un recurso que ha dado votos, hasta el punto de que, a menudo, el discurso anticatalán ni tan sólo ha surgido de la ideología, sino de la táctica. Comodín, pues, en el sentido más descarnado y triste del término. ¿Responde al mismo fenómeno de distracción la actual y exacerbada ofensiva contra el catalán que han lanzado desde pretendidas tribunas intelectuales bien asentadas en edificios políticos? Personalmente creo que esta enésima ofensiva, que en realidad recoge el testigo de todas las que llevamos en democracia - y no son pocas-, reúne todos los elementos del fenómeno: concilia ideología con tacticismo, y todo ello suma en un nacionalismo estomacal que ha derivado en un indisimulado postautonomismo, nostálgico del concepto jacobino de España. Veamos, pues, la radiografía de la campaña de los amigos de Rosa Díez contra el catalán. Como resulta evidente que quienes la perpetran no son gente iletrada, también es evidente que su motivación no tiene nada que ver con la salud del idioma castellano, en auge en todo el mundo y con un prestigio fuera de toda duda. Tampoco tiene que ver con la preocupación por la salud del castellano en Catalunya, ya que el único idioma que está en recesión, en franca dificultad y en peligro es el catalán. Y finalmente, resulta evidente que todo ello lo saben. Por tanto, su motivación es extralingüística y, por supuesto, absolutamente ajena a la defensa de ninguna libertad. Entre otras cosas, porque si de libertad se tratara, todas estas insignes mentes deberían estar muy preocupadas por la difícil libertad que tienen los catalanohablantes para usar su idioma con normalidad en su propio territorio lingüístico. Y fuera de su territorio, ni hablamos. No. No nos vendan churras, cuando saben que están esquilando merinas. Los gestores del enésimo manifiesto contra el catalán - por cierto, la mayoría, los sospechosos habituales- usan este comodín para darle un zarpazo por la tangente al Partido Popular, ahora que este empieza a vislumbrar los ignotos paisajes del centro político. No es una casualidad que justo cuando el PP quiere rectificar su discurso más agresivo, incluyendo el central discurso anticatalán, le salgan estos levantando nuevas pasiones, a los viejos y bajos instintos. Al fin y al cabo, Rosa Díez y compañía quieren hacer política, y su bolsa de votos, por mucho que vendan pescadilla socialista, se nutre vorazmente del saco popular. Y si el PP abandona este tortuoso sendero, chamuscado por la masiva derrota en Catalunya - que fue fundamental en su derrota española-, otros están dispuestos a quedarse el botín, quizás más suculento, cuando sólo se necesitan los votos básicos para mover la cola en el Parlamento. No tengo ninguna duda de que estamos ante una ofensiva de naturaleza táctica, con el objetivo de situarse en primera fila del panorama político y usando para ello un banderín de enganche colorista, simple y abiertamente estomacal. Y si algo es estomacal en España es el catalán. Sin escrúpulos, pues, los mercaderes han salido a vender anticatalanismo, para ganar cuatro perras en el mercado de la política. Al fin y al cabo, siempre ha sido así en la historia del anticatalanismo. Sin embargo, no todo es tacticismo en esta ofensiva, porque la ideología que habita en el substrato no es menor, y necesariamente alimenta las energías para la campaña. Más allá del clásico y rancio nacionalismo español, cuyas voces menos depuradas llegan a la caricatura, este discurso es mucho más moderno y más inteligente. No es nostalgia del pasado, ni facherío clásico, sino un nuevo nacionalismo, anclado en el presente, pero convencido de que la España autonómica fue un magno error. En realidad estamos ante un postautonomismo, harto de la complejidad de un Estado autonómico, ferviente militante de lo español, y descarnadamente insensible a cualquier pluralidad cultural. Son los nuevos leones de España y la quieren salvar de ella misma. Por eso empiezan por lo catalán. ¿Por dónde, si no? Al fin y al cabo, ¿no es por Catalunya por donde se les rompe su monolítica idea de España? Nuevos leones de una vieja idea que, a lo largo de la historia, sólo nos ha aportado intolerancia, confrontación y odio. Un maldito clásico.
www.pilarrahola.com

martes, 8 de julio de 2008

BARCELONA EN EL NEW YORK TIMES

No es la primera vez que los suplementos de viaje del New York Times dedican su atención a Barcelona. La gastronomía sigue siendo la estrella.

http://www.nytimes.com/slideshow/2008/07/06/travel/0706-SPAIN_index.html

lunes, 7 de julio de 2008

PATRIA: PREJUICIOS O PUENTES

Antoni Puigverd en La Vanguardia 7-7-08
El patriotismo del PP sólo será completo el día en el que también defienda a los catalanohablantes Los prejuicios con que se defienden las lenguas poderosas en detrimento de las frágiles cambian con los tiempos. Pero persiste la misma nostalgia. La nostalgia de una supuesta uniformidad original: prebabélica. Es una nostalgia irracional, como todas, pero se presenta como necesaria y lógica. Babel es el peor castigo: conduce al desorden, a la desunión, a la incomunicación. De ese convencimiento irracional, derivan los argumentos contra las lenguas pequeñas. Son bárbaras, paganas o incultas, se decía. Subversivas, obstaculizadoras o demasiado caras, se afirma. El último argumento es económico. En el gran mercado, lo pequeño es inútil. Inevitablemente, triunfa lo fuerte. Es decir, lo útil. Que, por arte de birlibirloque, acaba siendo descrito como genuinamente democrático. Ya narré una vez cómo, en mi medio siglo de vida, he conocido diversas teorías que se oponían al uso público de mi lengua materna. En tiempos de Franco, no se trataba de una hora más o menos de catalán en la escuela: el catalán simplemente no existía en las aulas. Hasta muy avanzado el régimen no fue tolerado su uso social (y a extramuros, naturalmente, de la administración pública y de todo poder). Todavía en pleno franquismo, los jóvenes izquierdistas que dominaban las asambleas universitarias exigían que se hablara en castellano: "¡El catalán es burgués!". Ya con la democracia, el añorado (lo digo sin ironía: fue un gran político) Adolfo Suárez consideraba de buena fe que el catalán era una lengua no apta para la física nuclear. Y la gran idea que Felipe González legó a los millones de españoles humildes - la igualdad de todos los ciudadanos- no tardó en convertirse en argumento de ataque lingüístico. Y es que la igualdad fue confundida con la uniformidad: si el castellano igualaba, el catalán diferenciaba. El último argumento consta en el manifiesto de los intelectuales capitaneados por Fernando Savater: las lenguas y los territorios no tienen derechos, sino los individuos. Se trata, como vimos la semana pasada, de una visión darwinista de las lenguas. Lo explicó magníficamente en El País,la catedrática de la UAM Violeta Demonte: "Ciertamente existen lingüistas anti-ecológicos (y los hay y los ha habido en lo que se refiere al castellano) que defienden los modelos de apogeo de las grandes lenguas y juzgan inevitable la minorización de las pequeñas. Conviene decir que esos lingüistas no son mayoría entre quienes estudiamos el lenguaje humano". Ciertamente, y como no pocas veces he criticado, también son responsables del conflicto lingüístico aquellos que aspiran a una "Catalunya catalana": tan homogénea como la España eterna. Cuando el catalanismo histórico, abierto por definición, ha querido encastillarse, ha cometido dos errores. Estratégico, uno: pretender que la Catalunya compleja, ambigua y plural se amolde a un sueño de pureza que nunca existió. Táctico, el segundo: conceder oportunidades a una fuerza mil veces mayor, que nunca las desaprovecha. Si España es un rompecabezas (laberinto, estuvo de moda llamarlo), también Catalunya lo es. La realidad, ciertamente, puede ser transformada, pero la tentación de muchos no es cambiarla, sino depurarla. Deseo agradecer a la profesora Demonte su valiente y lúcida crítica del manifiesto, que hago extensiva, por la misma razón, a la profesora de origen argentino Nora Catelli y a todos los que, en la prensa de Madrid, se han atrevido a navegar contra el dominante fundamentalismo neoliberal aplicado a las lenguas. Esta vez no podemos quejarnos los partidarios de los puentes: existen. Son bastantes las personalidades castellanohablantes que han defendido el modelo de inmersión catalán: en lugar de segregar, une; y reequilibra los usos lingüísticos alterados por la inercia del mercado. Como recordaba Demonte: "los conceptos de bilingüismo oficial (…) y de normalización lingüística no pueden calificarse como atropellos: son simplemente opciones históricamente establecidas en los países avanzados". Parece imprescindible agradecer también al presidente Rodríguez Zapatero, que defendiera con diáfana claridad que otra España es posible: "No podemos entenderla de otra manera que en su diversidad". Felipe González nunca habría dado tal paso; y menos cuando tantos intelectuales se distancian del PSOE. En el congreso de Valencia, el cesante Acebes justificó su papel en el PP preguntándose retóricamente: "¿Quién defendió a los castellanohablantes?". Como si se tratara de un eco, la flamante De Cospedal afirmaba el sábado en Barcelona: "Nos partiremos la cara por el castellano". Es bueno defender los derechos de los castellanohablantes. Pero el patriotismo del PP sólo será completo el día en el que también defienda a los catalanohablantes.

domingo, 6 de julio de 2008

EL CASTELLANO AMENAZADO

Parece un chiste, pero sucedió. Fue en Puerto Rico, en 1989, en un acto político a favor de la independencia total del llamado “estado libre asociado”. Uno de los oradores, bastante exaltado, reclamó a la multitud que asumiera con hidalguía la defensa del idioma español. Y bramó: “¡No permitamos que el inglés lo invada todo! Okey?”Como quiera que el castellano no sólo es mi útil de trabajo, sino también el prisma a través del cual lo percibo todo (no hay pensamiento sin idioma), me lo tomo muy a pecho. Me gusta, lo cultivo cuanto puedo y hasta trato de mimarlo. Sin embargo, nunca habría suscrito el manifiesto en su presunta defensa que acaba de presentar un grupo de escritores, encabezados por Fernando Savater. Porque lo suyo no es un acto de defensa del castellano, sino un mero exabrupto ideológico-político.¿Está en peligro la lengua castellana? Sencillamente, no. Todos los datos que se publican sobre su estado de salud certifican que es excelente. Pero, de padecer algún problema, no sería por culpa de los avances arrolladores del catalán, el euskara, el gallego, el asturiano o el aranés.Es significativo que los firmantes del manifiesto –algunos de ellos excelsos escritores, cuya autoridad estoy lejos de negar– no hayan sentido la necesidad de denunciar, en particular, la obsesiva presencia del inglés en todos nuestros principales medios de comunicación, empezando por los machacantes anuncios de las televisiones. No tengo nada en contra de la lengua inglesa, faltaría más, pero sólo puedo interpretar como un síntoma de sumisión que para realzar las virtudes de un producto comercial resulte casi obligatorio decir de él algo en inglés y que los anglicismos se hayan convertido en España en un signo de distinción. Los emplean incluso aquellos que es obvio que no tienen ni pajolera idea de la lengua inglesa.Hagan ustedes un sencillo ejercicio: cuenten los diarios, las radios y las cadenas de TV presentes en Cataluña, en Euskadi y en Galicia que se expresan en castellano y los que lo hacen en catalán, euskera y gallego. Una vez hechas las cuentas, si quieren podemos seguir hablando de todo esto.http://www.javierortiz.net/jor/dedo/el-castellano-amenazado
de "el País", Foro sobre el Manifiesto

sábado, 5 de julio de 2008

JUICIO SEVERO POR JORDI PUJOL

Este artículo fue publicado el primero de Agosto de 2007. El hecho de publicarlo aquí, es porque guarda cierta relación a las preguntas que se hace Pilar Rahola en el artículo anterior.

Las cosas han llegado a un
punto de vergüenza. Me refiero
a la actitud que hay en
general en España respecto
a Catalunya. Y al trato que recibe.
Que define bien una muy alta personalidad
política socialista, que dice
sin sonrojarse: “Ahora, con el desastre
energético de Barcelona sumado
al de los trenes de cercanías, el Estado
podrá invertir más en Catalunya
sin provocar el rechazo y la protesta
del resto de España”. O el que dice,
pensando en las elecciones próximas,
también sin sonrojarse: “La irritación
de toda la sociedad catalana es muy
fuerte y general. Hay que hacer algo”.
Hacer algo significa, por la experiencia,
volverles a engañar: en lo político,
en lo económico, en lo social,
en lo autonómico. En todo caso, el
tiempo –no mucho tiempo– lo aclarará.
Pero lo sucedido hasta ahora y durante
años obliga a un juicio severo.
De los propios catalanes, para empezar.
Pero esto ya lo he hecho a menudo
a fondo. Ya he dicho que “los catalanes
no nos hemos gustado”. En este
sentido, tengo hechos los deberes.
Ahora no toca volverlos a hacer. Ahora
toca analizar sin concesiones lo
que se piensa, se hace y se ha hecho
en el resto de España.
La frase inicial de aquella muy alta
personalidad ya es muy clara. Viene
a decir: “Realmente el Estado no ha
invertido en Catalunya porque esto provoca rechazo
en toda España. Y hay que llegar a una
situación extrema para que esto se medio tolere”.
Hay que llegar a una situación en que el
15,5% de la población española que produce el
18,8% del PIB, que ha contribuido al progreso
general español de una manera notable, que
representa una realidad social, humana y cultural
muy importante, se encuentre en una
situación de extremo agobio para que España
acepte que deje de ser gravemente perjudicada.
Para que España acepte que se le dé un
trato justo, o algo más justo. ¿Qué clase de país
es éste? ¿Qué pasa?
Catalunya debe hacer su propia reflexión.
También sin concesiones. Ya la está haciendo.
Pero el conjunto de España –o el resto de España,
como se quiera– también. Y con mayor urgencia.
Porque el fenómeno es más grave.
¿Qué pasa? ¿Hay un resentimiento contra Catalunya?
Probablemente. ¿Por qué? ¿Hay hostilidad?
Seguramente. ¿De qué calado? ¿Cuál es
su origen? ¿Se puede superar o atenuar?
El resentimiento no es un sentimiento noble.
A la larga no se edifica nada sobre él. Fácilmente
induce al error. No merece respeto. No
confiere dignidad. Es una enfermedad que daña
a terceros, pero también a quien la padece.
Yla hostilidad suele seguir una norma: desfigurar
al contrario para mejor poderle atacar.
Con más tranquilidad moral. Por consiguiente,
no importa que Catalunya haya actuado en
términos de gran solidaridad tanto en lo económico
como en lo político. No importa.
Contra la evidencia de los hechos
y de las cifras –que si es preciso se
ocultan–, hay que presentar a Catalunya
y a los catalanes como insolidarios,
ávidos y victimistas. No importa
que Catalunya tenga una problemática
social especialmente difícil debido
a la inmigración y a la estructura de la
propia sociedad. Que se enfrente a
mayores desafíos de competitividad.
Simplemente se la presenta bajo otro
prisma, el que la hace repelente. Y
ello permite, con tranquilidad, imponer
malas condiciones en el sistema
de financiación y no hacer o retrasar
lo indecible las infraestructuras, o no
ponerlas al día.
Es un juego que es tramposo, pero
que puede durar porque son muchos
los que de él se benefician. Y pueden
hacerlo con impunidad, incluso a veces
descaro. Es lo que me decía en
cierta ocasión el presidente (socialista)
de una comunidad autónoma:
“Yo entiendo lo que usted dice sobre
la solidaridad. Pero es que la solidaridad
debe practicarse sólo con los bienes
ajenos”. Y la concurrencia –nada
catalana, por supuesto– se rio con
complacencia. Con descaro. O lo que
me dijo otro presidente (éste popular),
que, hablando del trato discriminatorio
que recibía Catalunya en el tema
de las becas universitarias, me espetó,
malhumorado por mi insistencia
y por lo irrebatible con números en la mano
de mi argumentación: “Sí, tiene usted razón.
Pero al resto ya nos va bien así”. También
con aquiescencia de la asistencia.
Si entro en más detalles voy a producir hastío.
Dejémoslo en esto: quienes se consideran
identificados con un gran país que es España
deben saber que el trato que se está dando a
Catalunya no responde a esta grandeza y no es
digno ni de orgullo ni de respeto.
De un tiempo a esta parte vengo siendo crítico
y exigente con Catalunya y con los catalanes.
Por consiguiente, conmigo mismo. Y
siempre, ya de joven, lo he sido cuando Catalunya
no ha actuado con grandeza, justicia y
magnanimidad. Y ahora lo soy porque respecto
a Catalunya he hecho mis deberes. Tengo
derecho a serlo. Pero también he hecho mis
deberes respecto a España. Nadie podrá negármelo.
Celebro poderlo afirmar con tanta
seguridad.Ypor ello, tengo derecho a ser crítico
con España. A reclamarle y exigirle que actúe
con justicia elemental, también respecto a
Catalunya.c
JORDI PUJOL, ex presidente de la Generalitat
de Catalunya
1 AGOSTO 2007
O P I N I Ó N LA VANGUARDIA 17